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I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Miér Dic 05, 2012 4:50 am

Nunca creí que acabase “adicta” de alguna manera a la cafeína como me estaba pasando en aquellos momentos. Tenía la sensación de que era lo único que mantenía mi cuerpo funcionando. Desde luego era lo que me mantenía despierta a pesar de las pocas horas de sueño que tenía a mis espaldas y las muchas que necesitaba y se iban acumulando. Me llegué a preguntar incluso como Michael aguantaba tantas horas despierto y aún era capaz de meterse en quirófano y aguantar… atender pacientes, escuchar sus quejas, sus peticiones… Por un momento sentí que yo no sería capaz. Ni siquiera era capaz de dar consejos o ayudar a mis propios pacientes. No mientras aquel peso dentro de mí siguiese presente, no mientras siguiera añicos.

Sabía que se me pasaría. Sí, se podría decir que estaba en uno de aquellos estadios que yo misma había estudiado y que pasaban muchos pacientes antes de asimilar enteramente lo que había pasado y seguir en la medida de lo posible con su vida muy a pesar de todo, aunque sin olvidar ni dar menos importancia a lo que había pasado con su ser querido. Sabía, que de algún modo en un momento u otro llegaría a aquella fase. Aceptarlo. Por el momento estaba muy lejos de conseguirlo o al menos eso creía.

Me llevé una de las manos a los laterales de mi cabello atusándomelo distraídamente. Últimamente solamente estaba yo. Mis pensamientos y yo. Mis recuerdos y yo. Se agolpaba todo en mi mente y muy a pesar de la situación en la que me encontraba hacia que mis labios se curvasen en una ligera sonrisa al tiempo que levantaba la mirada y quedarme mirándole. Hasta me había acostumbrado al ruido de las máquinas que estaban allí, incluso a aquel insistente pitido que aunque al principio me había puesto bastante nerviosa ahora sabía que era una buena señal. Desde luego, prefería escuchar aquel pitido que otro ruido muy distinto y que sabía que no acarrearía nada bueno.

Los pocos momentos que había parado en casa había podido perfectamente la compasión en la cara de Nate a quién había sonreído en silencio de una forma incluso dolorosa. En esos momentos hasta un gesto tan efímero como aquel dolía. Dolía porque en cierto modo no llegaba a ser una sonrisa sincera, al menos no completamente. Ni siquiera me había atrevido a pararme frente a un espejo, quizá demasiado temerosa de lo que pudiese encontrarme en aquel reflejo. Temerosa de que la persona que me devolviese la mirada en el espejo no fuese quien yo recordaba ser. Me suponía que estaría ojerosa, pálida y visiblemente cansada. Derrumbada, derrotada, hundida… La verdad es que poco me importaba, aunque tenía bastante claro que llegaría un día en el que tendría que levantarme, cuidarme y volver a lucir como siempre, por mucho que mis ojos transmitieran una tristeza no acorde con el resto de mi cuerpo.

Siempre decían eso, que los ojos eran los espejos del alma, las ventanas para llegar hasta el fondo de una persona y los míos ahora mismo eran tan transparentes, se habían abierto de tal manera al resto del mundo que por mucho que me esforzase, el dolor y la tristeza seguirían dibujados en él. Por mucho que esbozara una sonrisa todo lo que realmente sentía dentro de mí seguiría estando presente en mis orbes marrones.

Extendí mi mano hasta dar con la sábana de la cama de hospital en la que yacía Everett, ¿desde? Realmente había perdido la cuenta de los días. Se podría decir que había entrado en un estado atemporal donde el tiempo había dejado de tener algún sentido, aunque era plenamente consciente de que seguía avanzando a mí alrededor y para el resto de las personas. Yo, por el contrario, parecía haberme quedado congelada en algún punto del mismo. Ni siquiera me quedaban lágrimas que derramar, daba la sensación de que había derramado todas las habidas y por haber… Al final entrelacé mis dedos con los suyos, sintiendo el calor que desprendía su piel contra mi piel. Sintiendo la vida que aún había allí y que esperaba el momento oportuno para volver.

Ni siquiera oí los pasos que avecinaban que alguien venía.
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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Liam D. Seery el Vie Dic 07, 2012 6:19 am

Normalmente la vida nocturna en el hospital era algo casi rutinario, muy tranquilo. Yo, quien había hecho sus prácticas en hospitales como el de Montreal, abarrotados de gente, no estaba demasiado acostumbrado a aquella tranquilidad que embriagaba el lugar. Como si todo estuviera congelado y en realidad nunca pasara nada de nada. Sin lugar a dudas esperaba en cierta manera que todo continuara de aquella manera, porque lo que menos quería era que ocurriera una tragedia en Storybrooke. Aunque nada estuviera saliendo como esperaba, me gustaba improvisar y aún estaba esperando las reacciones tanto de Lucy como de Paula por el "cambio" en su libro de cuentos. ¿Entenderían al fin? ¿O tendría que enseñarle a Lucy mi pata de palo? En cierto sentido, incluso me estaba replanteando hablar con los "malos" de todo esto, con Siobhan no, claro, pero quizás el señor Gold... El señor Gold controlaba todo el pueblo, lo tenía bajo su poder, ¡y sin magia! Me entraba dolor de cabeza de tan solo pensar todo lo que me quedaba aún por hacer...

Y como si el destino quisiera aligerar un poco la carga sobre mis hombros, había hecho que me reencontrara con mi padre (August) y que tras ese suceso pudiera verlo más a menudo. Me había ofrecido a ayudarlo en lo que pudiera en su carpintería (ya que el hombre tenía que cuidar de la pequeña Eva). Cada vez que veía a la pequeña una imagen difuminada se me aparecía en la cabeza, como si tuviera el parecido a alguien que conocía... Me gustaba pasar por su lugar antes de acudir a mis turnos nocturnos en el hospital, era acogedor, tranquilizador, me ayudaba a dejar de pensar. Entonces también me encontré en el mismísimo hospital con otra persona muy importante en mi vida: el Hada Azul (aunque ella no tuvo la oportunidad de verme a mí puesto que enseguida me escondí y huí a la planta de pediatría). Había intentado enterarme de qué le había pasado a Megan (así se llamaba en este mundo) y ciertamente... ¿cómo había podido llegar a acabar en una situación tan funesta? Y aún me quedaban muchos daños que había provocado la maldición, tantos que me dejaba sin fuerzas mentales.

Una noche tranquila en la que realmente no había pasado nada fuera de lo normal, llegó el médico Tallhart en compañía de algunos paramédicos llevándose al que parecía un hombre desangrándose. Hasta que no lo sacaron del quirófano y no lo estabilizaron, no nos pudieron explicar la situación a los de enfermería. Como éramos pocos esa noche (y en las demás también), me tocó a mí junto a la enfermera Avin cambiarle los goteros y seguir las instrucciones del doctor. Entonces, cuando lo vi, no me lo pude creer. Había crecido bastante desde la última vez que lo había visto, pero... ¡con barba y todo! ¿Cómo había llegado a acabar Hansel de esa manera? Pronto me tuve que ir debido a que me salieron otras responsabilidades y dejé a la enfermera Avin al cargo del ¿profesor? ¿En serio? El resto de días pasaron monótonos desde aquel suceso y el estado de Hansel no mejoraba, seguía en un coma debido a una mala caída por el bosque... Era un tanto irónico, la verdad.

Entré a su habitación con intención de acomodar la cama y a cambiar unas cuantas cosas, cuando me encontré con ella, ¿también? Me habían dicho que había una mujer que no se separaba de Everett, y en cierto modo, tampoco debía sorprenderme mucho que fuera ella, ya que por lo poco que recordaba ambos eran una buena pareja de luchadores. Parecía sumida en su mundo, fue entonces cuando comprendí aquel lazo que les unía y en cierto modo tampoco me sorprendió. Caminé con tranquilidad hasta ella y me dispuse en frente suya, viendo las constantes vitales de Hansel y comprobando que todo estaba en orden.

-Te puedo traer una manta si quieres, la calefacción no es demasiado efectiva aquí con el tema del ahorro... Despertará, siempre despiertan -dije por último tras dedicarle una mirada a Mulán y una última a Hansel. Siempre lo hacían. Estaba seguro de ello.

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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Jue Dic 13, 2012 10:44 am

Solo cuando estuvo lo suficientemente cerca de donde yo misma me encontraba noté su presencia en aquella habitación, haciendo que mis ojos marrones viajasen hasta él. El forastero. Aquel que había llegado una mañana a Storybrooke en su moto. Obviamente había oído hablar de él… ¿Quién no? Bueno, posiblemente Everett aunque tampoco podíamos preguntarle pero él era de ese tipo de personas que no se enteraban de los chismorreos que corrían por el pueblo. Había oído todo tipo de historias de Liam Seery pero obviamente seguía sin conocer la verdadera, todas se contradecían y aunque era posible que contuviesen datos reales era difícil saber cuáles eran los reales y cuáles los falsos. Le mire durante unos segundos mientras comprobaba las constantes del profesor, lo mismo que hacían todos los enfermeros cuando entraban allí.

- Me di cuenta de que ahorran por todos lados. – Solo había que oír hablar a Michael para saber que las cosas en el hospital iban de mal en peor, sobretodo en el tema de administración. Era además como si casi todos los recortes recayeran sobre aquel sitio que en muchos sentidos era de primera necesidad. Podrían quitar de otros, ¿no? En fin… - No se preocupe. Estoy bien. – Respondí a lo primero que había dicho y una leve sonrisa apareció en mi cansado rostro. – Gracias de todos modos. – Fue entonces cuando solté la mano inerte de Everett que había mantenido entre una de las mías para llevar ambas mías al regazo.

En mi cabeza retumbaba lo último que Seery me había dicho, “despertará, siempre despiertan”. Lo había dicho con seguridad. Podría decir que lo había dicho con una seguridad aplastante pero debido al cansancio de mi mente ni siquiera era capaz de pararme a pensar en el tono de voz que había usado, como tampoco de deducir por su aspecto y sus movimientos detalles de él. Ahora todo aquello pasaba desapercibido, cosas que antes de otra persona me hubiese sido simplemente fácil de deducir. Desde luego era como si mi capacidad de hacer aquello se hubiese de vacaciones.

- Todo el mundo me dice eso, pero eres la primera persona que lo dice y se lo crea. – Lo había notado. Era como si supiera al cien por cien que se iba a despertar cosa que los demás no decían con tanta certeza como lo había hecho él. Era incluso de agradecer a pesar de saber también que todo ello podía crearte falsas esperanzas que luego podían ser fatales si no pasaba lo que él había dicho. Me quedé callada unos momentos. – Todo el mundo habla bastante bien de ti en el pueblo. – Dije finalmente después de haberle estado dando vueltas a la cabeza durante un largo rato. – En realidad se me sigue haciendo curioso que después de tantos años hayáis llegado dos forasteros en menos de un mes y los dos os quedéis – Añadí mirándole como si quisiera reactivar aquella capacidad de leer a las personas, aunque sabía que con el cansancio acumulado y la tristeza que arrastraba era un poco difícil de conseguir. – Sin ánimo de ofender, solo es extraño… - Y ahora la curiosidad se había anidado en mí y me impulsaba a saber más sobre el por qué de quedarse allí.

¿Qué tenía Storybrooke de especial? Era un pueblo como otro cualquiera. Vale, la mayor parte de las personas eran agradables y el pueblo en sí era un lugar agradable, quizá incluso un poco rústico y de aquellos lugares apartados en los que te gustaba imaginar que acababas pasando algún verano, pero… ¿quedarse? En todos aquellos años nadie se había quedado y ahora de repente llegaban Lucy Roberts y él y se quedaban allí como si de verdad quisieran echar raíces en el pueblo o algo.

Cuánto menos curioso.

- ¿Qué le ha llevado a quedarse aquí? – Pregunté al final pues la curiosidad realmente me carcomía y era el primero de los dos con el que me encontraba. No, no me había encontrado aún cara a cara con la famosa Lucy que traía vuelta loca a Siobhan, aunque si la había visto desde la distancia.
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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Liam D. Seery el Lun Dic 17, 2012 6:48 am

Se me escapó una pequeña sonrisa ante su comentario sobre el ahorro en el hospital. Cierto era... Había intentado descubrir que el "verdadero" dueño del hospital le gustaba ganar bastante dinero, después de todo, en este mundo el poder era equivalente al dinero (mientras que en nuestro mundo era la magia, o más bien la fuerza de querer, de amar). Me encogí de hombros en cuanto me dijo que no me prepocupara. ¿Cómo no me iba a preocupar? Nunca había hablado ni con Mulán ni con Hansel, pero sí que había visto, observado y había podido percibir que ambos estaban muy unidos, ¿lo estarían también en este mundo a pesar de la maldición? por supuesto, solamente había que ver la cara de Mulán, tan demacrada, tan impropia de ella.

-Debo preocuparme tanto por los pacientes como para los acompañantes, no estaría bien que cayeras enferma en un hospital... A no ser que cojas una infección, que normalmente no pasa -sonreí amable mientras me dirigía a un armario y sacaba de ella una manta de lana con distintas tiras de colores. Muy bien hecha, y no sabía exactamente de dónde la habrían sacado los encargados del hospital, pero ahí estaba, para el público. La dejé a los pies de la cama de Hansel y alcé una ceja, bastante sorprendido-. ¿En serio? Bueno, según los médicos su estado es algo dudoso, ya que está perfectamente físicamente... Su problema es el cerebro, ese órgano del que tan poco sabemos -volví a sonreír mientras me quedaba observando los aparatos que calculaban las constantes vitales de Everett-. En un hospital al final acabas viéndole el lado bueno de las cosas, siempre y por eso mismo, te puedo decir que yo confío en que despertará, ¿por qué? Porque si realmente tiene motivos para regresar, regresará y todos tenemos motivos para regresar -recité por último.

Cierto era, por eso mismo yo había vuelto. Por la promesa que les había hecho al Hada Azul, a Pepito y a mi propio padre. Le debía mucho, muchísimo a Lucy y en un futuro muy próximo tendría que explicarle tantas cosas... Un día de estos la cabeza me iba a estallar la cabeza de tanta información que guardaba. Pero sí, realmente pensaba que si Mulán y Hansel seguían manteniendo aquel lazo tan especial que habían tenido en nuestro mundo... Despertaría.

-Me alegro que hablen bien, suelen decir que en los pueblos cuando viene un forastero se cuchichea mucho y al final de lo único que se habla es de sus trapos sucios -vale, ahora no tendría que ponerme nervioso. Era curioso, sin embargo la vida en Storybrooke seguía siendo igual que antes (más o menos)-. Bueno, tengo entendido que Lucy se queda por la hija de la alcaldesa, bueno, por su hija, por Paula -dije al final liándome un poco-. Yo simplemente soy un nómada que va cambiando de sitio cada poco tiempo... He visto que en Storybrooke andaba necesitado de personal hospitalario y aquí me tienes -sonreí finalmente, esperando que mi respuesta le sonara lo más lógica posible-. ¿Te apetece bajar a la cafetería y descansas un poco? Seguramente te hará falta andar, aunque sea de noche hace buen estar, y no me malinterpretes, por favor -solté a modo de broma. Lo que menos quería era que pensase que intentaba ligar con ella, ni mucho menos. Simplemente pensaba que le vendría bien un poco de aire fresco.

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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Miér Dic 19, 2012 5:02 am

- Bueno, de caer enferma al menos estoy en el hospital y me pueden atender adecuadamente. – Logré bromear con aquella racionalidad que me caracterizaba, porque era cierto, ¿no? Es decir, al menos estaba ya allí y podrían diagnosticarme el problema y ayudarme, aunque yo era perfectamente consciente del problema que tenía en ese momento. Falta de sueño y aquella especie de depresión que empezaba a incubarse dentro de mí. No hacían faltas lágrimas para estar triste o ligeramente deprimida como me ocurría a mí.

Seguí con mis ojos marrones los movimientos de Seery cuando se acercó al armario sacando una manta de varios colores. Siempre me había resultado cuanto menos curioso que tuviesen aquellos objetos en los hospitales, útiles después de todo como si realmente no solo pensaran en los enfermos sino también en los acompañantes. Asentí con la cabeza a las palabras del joven. Exacto, el problema estaba en su cerebro que le había dejado en aquel estado que prefería ni describir en ese preciso instante. – Eso mismo me dijeron la mañana después de la cirugía. – Comenté recordando que aunque fuese por unos instantes había creído que todo había salido al cien por cien bien antes de que me comunicaran nuevamente que Everett se había sumido en un estado de coma.

Me sorprendió que dijera que en un hospital siempre acababas viéndole el lado positivo de las cosas, cuando la mayor parte de las personas consideraban el ambiente en los mismos un tanto deprimente… Posiblemente el hecho de trabajar allí era lo que les llevaba a ver el lado positivo. Yo, desde luego no había trabajado tanto allí como para verlo, pero podía entenderlo si recordaba la conversación que había tenido con Michael y la enorme satisfacción que le llenaba cuando salvaba la vida de una persona. ¿Motivos para regresar? – Sí, en eso tienes razón. Todos tenemos motivos para regresar. – Sonreí ligeramente. La primera sonrisa que había esbozado aquel día y desde que había entrado Seery en la habitación. Todos teníamos motivos para regresar con nuestros seres queridos y Everett no iba a ser la excepción, no olvidaba que aún tenía que encontrar a aquella persona que buscaba aunque no supiera la razón exacta ni tampoco su relación con ella.

Oh si… - No estás mal informado. – Comenté. Ciertamente en aquel pueblo eran todos unos chismosos y siempre acababan sacando todos los trapos sucios de todo el mundo. Algunos inexistentes, producto de los rumores que acababan deformándose y siendo una cosa muy diferente del rumor original, y que posiblemente se acercase mucho más a la realidad. – Sobretodo aquí que a veces parece ser el único entretenimiento de la gente, aunque no lo hacen a mal – Al menos la mayoría de ellos. Luego siempre estaban aquellas personas que esparcían los rumores por el lugar para desprestigiar, humillar o quién sabe que a la víctima de los mismos.

Noté que se lió al hablar de Lucy, Paula y Siobhan cosa que a pesar de mi situación personal me hizo bastante gracia. – Ajá. La hija adoptiva de Siobhan, hija biológica de Lucy. Una niña con mucha imaginación, cabe decir. – Sólo había que recordar lo que me contaba sobre Storybrooke y que todos éramos personajes de cuento de aquel libro de cuento de hadas que tenía. Ya había recibido algo parecido a un ultimátum por parte de la alcaldesa, pero no era tan fácil quitarle aquella idea de la cabeza a la niña, teniendo en cuenta que parecía estar bastante arraigada en su cabeza.

¿Malinterpretar yo? ¿Precisamente yo? Un tanto complicado que yo hiciera eso. – No te preocupes, no suelo malinterpretar las palabras de la gente. – Se me daba demasiado bien leer las intenciones en muchas personas, aunque por algún motivo él se me hacía más ilegible, lo achaqué inmediatamente a mi estado de ánimo y a la pérdida de mis facultades por el cansancio acumulado, no al hecho de que pudiera esforzarse para ocultar cosa de sí mismo. – Además…, creo que tienes razón y me vendrá bien, aunque… - Desvié unos segundos la mirada hacia Everett. Sentía que si me iba le abandonaba, como si tuviese el deber de no hacerlo, pero por otra parte sabía que Everett tampoco querría que estuviera realmente como estaba. ¡Era inevitable! Yo misma sabía que algún día de esos tendría que volver a mi “vida” pero sin olvidar su situación y sin dejar de ir al hospital. – Me vendrá bien. – Repetí mientras me levantaba y miraba al enfermero. – Pero… ¿no tienes trabajo qué hacer? No me gustaría que te llevases una bronca o algo…- Porque bastaba ya con que estuvieran cortos de personal como para que encima yo les quitase aunque fuese solo durante un rato a uno de los enfermeros.
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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Liam D. Seery el Lun Dic 24, 2012 11:42 pm

Tuve que contener un suspiro de alivio cuando Mulán comentó que Hansel tenía motivos para regresar. Aquello era bueno, muy bueno. Pero por otro lado que los dos estuvieran juntos en este mundo y que estuvieran separados al mismo tiempo. ¿Sería cosa de la maldición o de alguien incluso más malvada, que continuaba estando allí destrozando las vidas ajenas? Sí, no me cabía ninguna duda que todo tenía que conducir a Siobhan. Pero yo creía en algo más, en algo mucho más poderoso que seguramente haría que Everett despertase y volviese con su familia, ¿habrían separado también a Hansel y a Gretel? Probablemente sí, por lo que me apenaba más aún saber que los dos hermanos estuviesen también juntos y separados. Me rasqué la nuca sonriendo. Sí, no lo hacían a mal, la mayoría de la gente, pero otros muchos vivían de eso, sentían una sed enfermiza por la vida de los demás, tanto que agobiaba.

-Bueno, mientras no digan que soy un ex-convicto o cosas peores, no me lo tomaré a mal... -solté a modo de broma.

Todavía no me había llegado ningún rumor de ese estilo, pero no dudaba que seguramente estaría vagabundeando por ahí, en las orejas de la gente. Quizás por eso hubieran ciertas personas que me miraban con curiosidad y con miedo al mismo tiempo. Bueno, no podía tomármelo a mal. Después de todo, algunos de ellos eran mi familia, otros conocidos y otros simplemente provenían de la misma tierra que yo. ¿Cómo podía odiarles? Simplemente no podía. Tenía que hacer que Lucy creyera y rompiera la maldición de una vez por todas, antes de que mi propia maldición me consumiera por completo. Porque entonces... ¿qué quedaría de mí? ¿qué quedaría de los demás? Vale, no, no había que agobiarse. Todavía tenía tiempo. La madera solamente iba por uno de mis tobillos y en los últimos días había parecido ser reticente a avanzar. Entonces, habló de Paula, refiriéndose a que era una chica con mucha imaginación. Palabras calcadas de Lucy. ¿Cómo podían ser tan cerradas de mente? Increíble. Aunque no era momento para ofuscarme, Mulán estaba pasando por una situación complicada y yo simplemente le estaba ofreciendo algo de compañía y tranquilidad.

-Sí, he hablado poco con ella pero es muy simpática, más que la mayoría de la gente de aquí... -dije sin ánimo de ofender, simplemente se me escapó-. Cabe decir que todos de pequeños tuvimos la suerte de tener imaginación... Siempre va acompañada por un libro de cuentos, ¿me equivoco? Parece que le tiene mucho aprecio -solté inocentemente, como quien no quería la cosa. Por las palabras de Mulán parecía que había tratado a la niña de cerca, por lo que probablemente incluso podría sacar algo de provecho de aquella conversación. Le indiqué con la cabeza que se levantase de su asiento-. Si él despertara, tanto como tú como yo lo sabremos, así que puedes bajarte conmigo tranquila. Y por el trabajo no te preocupes, por la noche quitando las emergencias, apenas hay nada para hacer. Ahora exactamente estaba haciendo guardia pero todo está muy tranquilo, ¿no te parece? Casi tétrico. Ahora mismo te aparece un zombie y sería lo más interesante que ocurriera.

Sí, me afectaba bastante lo que veía por la tele por la noche. Le abrí la puerta de la sala para que saliera ella antes que yo para después acabar en el pasillo, anduvimos un rato hasta que llegamos a una máquina expendedora y a una de café. Saqué de mi bolsillo unas cuantas monedas y se las enseñé a Mulán.

-Elija lo que quiera...

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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Jue Dic 27, 2012 8:40 am

¿Un ex convicto o cosas peores? ¿Cómo… drogadicto o algo así? ¿Un loco salido de un psiquiátrico? En realidad eran las cosas más normales que podían decir en Storybrooke sobre un recién llegado. A la gente allí le gustaba inventarse historias sobre los forasteros (incluso aquellos que pasaban solo unos días y luego se iban) de lo más bizarras, rebuscadas y extrañas. En ocasiones parecían sacados de un culebrón de la tele de aquellos que tanto les gustaban a las ancianitas. En resumidas cuentas, un auténtico horror.

- ¿Tan mal te han tratado? – Pregunté de forma automática en cuanto dijo que Paula era más simpática que la mayoría de los aldeanos de Storybrooke. Quitando unos cuantos para mí el resto…, eran la mar de agradables. Le miré extrañada durante unos segundos ante aquello. Posiblemente hubiese tenido la mala suerte de encontrarse con los más desagradables del lugar o había pillado a ciertas personas en un mal día porque sino la verdad es que no lo entendía. – No, no te equivocas. – Negué con la cabeza. Aquel libro sumado al hecho de que Paula creyese que todos éramos personajes de cuento y las peticiones de Siobhan, me estaban… - Me está llevando por el camino de la amargura con el libro y su madre, quiero decir Siobhan no Lucy. – Vale, había acabado liándome incluso yo con todo el asunto. Suspiré largamente. – La verdad es que ahora mismo no puedo liar con tanto. – Everett, Paula, Siobhan, todos los demás pacientes, Nate, yo misma… - Ni siquiera me veo capaz de lidiar con todo lo que me está pasando como para poder lidiar con problemas ajenos. Menuda psicóloga estoy hecha. – Sonreí de medio lado al enfermero. A saber qué imagen de mí misma le estaba mostrando. Patética, seguro.

Mi mirada se posó una vez más en Eve unos segundos, aunque por supuesto, él tenía razón y en caso de que despertara prácticamente enseguida lo sabríamos, sobretodo él que era enfermero. – ¿Rondas, cierto? – Recordaba algo de aquello. Algo me había dicho Michael si no iba mal encaminada sobre las rondas nocturnas para comprobar que todo seguía en orden. En realidad no era tan extraño, siempre debía ir bien comprobar de tanto en tanto que todos los pacientes se encontrasen bien dentro de sus circunstancias personales, claro. ¿Tétrico? Sí… - Realmente un hospital por la noche no es el lugar más agradable para estar… Demasiado silencio. – Aunque peor era un psiquiátrico desde luego. Las historias que había oído sobre aquellos sitios y el ala de psiquiatría de aquel hospital desde luego no eran nada agradables. – Cierto, sería lo más interesante… lástima que cosas así no vayan a ocurrir por aquí. – Añadí casi de inmediato aunque ni de lejos eran tan escéptica como lo eran otras personas, solo tenía mis reservas ante todo aquello.

Una vez en el pasillo me permití echar un vistazo a ambos lados. Ciertamente, allí fuera en pleno pasillo lo que había dicho Seery dentro de la habitación se hacía más patente. El ambiente era realmente tétrico, muy a pesar de la luz, tanto silencio y el hecho de ver pasar de vez en cuando a una persona sin decir una sola palabra. Sí, si te parabas a pensarlo se te podían poner incluso los pelos de punta. – Si no es demasiada… indiscreción, ¿de dónde es? No suelo hacer demasiado caso a los rumores… más bien hago oídos sordos. – Me encogí ligeramente de hombros. En cierto modo solo me enteraba de algunas cosas a través de Nate, porque si no, ni eso. Ahora que había desconectado casi totalmente del mundo, peor. – Se me hace curioso que alguien de lejos… - No tenía el mismo acento que nosotros, desde luego. – Haya venido hasta aquí…

Curioso, curiosísimo.

En aquellos tiempos en que no tenía muy en cuenta el tiempo que pasaba, ni siquiera supe cuanto tiempo estuvimos andando por el pasillo hasta que llegamos a la máquina expendedora y a la del café. Le sonreí brevemente – Un café creo que me vendrá de maravilla, pero…, no hace falta que… - Empecé a decir al tiempo que rebuscar en mis bolsillos hasta dar con unas cuantas monedas. ¡Por Dios! Tenía el suficiente dinero incluso aunque no tuviese planteado volver al trabajo aún, ni siquiera me había planteado todo aquello… Realmente no tenía la cabeza como para ayudar a otras personas, y solamente hacia la excepción de Aidan porque bueno, él era especial. – No hace falta que te molestes. – Acabé por decir – Sé que en el hospital…, bueno… - Me encogí de hombros. – Deja que sea yo la que te invite esta vez.
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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Liam D. Seery el Miér Ene 02, 2013 3:02 am

Ups, había hecho mal en comentar aquello sobre los habitantes de Storybrooke. Al parecer le había sentado algo mal a Mulán, aunque bueno...

-No me han tratado mal, simplemente no me gusta llamar mucho la atención y se ve que he llamado la de todos los habitantes. Estoy acostumbrado a estar en sitios más grandes, donde pasar completamente desapercibido, así que tanto interés hacia mi persona pues... me pone un poco nervioso, ¿me entiendes?

Una manera de excusarme bastante pobre, pero bueno, esperaba que al menos colara. Lo que menos quería era que la gente empezara a preguntarse más sobre Liam Seery, porque no me convenía, para nada. Mejor que prestasen toda su atención en Lucy, después de todo ella iba a ser (esperaba) la que les libraría de la maldición. Yo era un simple guardián que no había cumplido bien su misión.

-¿Por el camino de la amargura? ¿Es que eres cercana a la señora alcaldesa? -vaya, eso no me lo esperaba, para nada. Después de todo aún recordaba aquella furia en los ojos de Mulán cada vez que mecionaba el nombre de la Reina. Entonces la respuesta se topó delante con mis narices. Mulán era psicóloga así que... ¿La Reina estaba intentando sacarle aquellas ideas a la pequeña Paula con la ayuda de una psicóloga? Terrible, solamente podría haberlo hecho la Reina, claro-. Exacto, rondas, rondas nocturnas para mí -sonreí algo divertido. Sí, al final había decidido tomarme todo aquello con humor, porque sino... bueno, prefería no llevar el entrecejo arrugado durante todo el día, después de todo siempre me animaban los pequeños que me esperaban antes de irse a dormir para que les contara uno de mis cuentos (o más bien historias verdaderas)-. ¿Demasiado silencio? Bueno, al final acabas apreciándolo. Es un lugar para estar en calma, piensas demasiado, eso sí y en algunos caso no conviene... -comenté cruzándome de brazos mientras me decidía por lo que iba a tomar yo.

¿Una chocolatina? ¿Bolsa de papas? Sí, mejor una chocolatina. Me encantaba el dulce. Como no, Mulán tuvo que mostrar su curiosidad hacia mi persona, aunque bueno, mientras fuera ella y no cualquier otro personaje de cuento extraño... Me valía, después de todo, mis respuestas y esta conversación la distraerían de lo que estaba pasando.

-Montreal... Canadá, aunque he pasado por otras ciudades canadienses, por supuesto -aquella respuesta salió automática de mi boca, después de todo, me tenía que creer yo incluso aquella mentira. Obviamente, en cualquier otra conversación normal, le habría preguntado por su procedencia, pero después de todo... ¿Para qué preguntar si sus recuerdos del presente eran todo mentira? No, no iba a merecer la pena. Entonces, ella se ofreció a invitarme, algo que hizo que arrugara el entrecejo. Aunque aquel acto fuera por consideración, a mí no me había hecho ni mínima gracia, después de todo, si yo había decidido invitarla, la invitaba, no había más que hablar. Si no hubiera podido, pues bien, no me habría ofrecido. Le agarré la muñeca con delicadeza antes de que sacara dinero de su cartera-. No, no hace falta. Por muy mal que vaya el hospital, puedo permitirme pequeños caprichitos como este, ¿entiendes? -dije en un tono de voz amable.

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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Ene 07, 2013 11:12 am

Entendía…

No le gustaba llamar la atención. Bueno, en realidad había pocas personas en aquel pueblo que yo recordase a quiénes les gustara llamar la atención, bueno sí, a Willow estaba clarísimo que le gustaba llamar la atención, quizá en exceso, pero dejándola a ella de lado… - Sí, bueno. Casi siempre es mejor pasar desapercibido. – Estar en un segundo plano desde luego era mejor que ser el foco de las luces continuamente, a no ser que tuvieses esos deseos incontrolables de verte iluminado en todo momento. – Pero tienes que entender que aquí muy pocas veces llega alguien nuevo. Nos puede la curiosidad. – Sí, había hablado en plural porque aunque a mí la curiosidad no me matase de una forma especial, cierto era que siempre estaba ese gusanillo. – Al menos no ha ido nadie hasta el hostal a hacerte una entrevista extensa y larguísima de esas que hasta te acaban dando sueño, ni te han cacheado… - Me encogí ligeramente de hombros y para qué mentir en mi voz se vislumbro un tono de broma acompañando a esas palabras, algo bastante raro en mí esos días. – Aunque sí, entiendo a que te refieres con lo de que te poco un nervioso. En los lugares grandes es tan fácil pasar desapercibido y vivir en el “anonimato”, por desgracia esto aquí no existe.

Era una de esas cosas que tenías que asumir en el mismo instante en que pisabas Storybrooke por primera vez: podías olvidarte de tu anonimato.

- No, no soy cercana a la alcaldesa. Trato a su hija, la hija de Lucy. Bueno, Paula. – De verdad que con todo aquello de que hubiese aparecido su madre biológica en Storybrooke nos estaba trayendo a todos un poco de cabeza, al menos a mí, que tenía que escuchar como la pequeña llamaba a su madre la Reina Malvada y decía que Lucy era nuestra salvadora y como una parecía tener un complot contra la otra, que por su parte no se creía sus palabras. Sí, aunque parezca una idiotez, lidiar con todo eso no era fácil y en el estado en que me encontraba en ese momento iba a ser más difícil aún. – De todos modos no puedo hablar de ello. Ya sabes, confidencialidad médico-paciente. – Aunque en este caso el acuerdo de confidencialidad lo había hecho en mayor medida con Siobhan que con Paula. Obviamente no era plan de ir aireando por Storybrooke, en especial en un pueblo como este, los problemas que pudiera tener o no la hija de ni más ni menos que la alcaldesa.

Pensar. Ciertamente sus últimas palabras eran tan ciertas o al menos para mí en aquel momento lo eran; pararme a pensar en todo lo que me había ocurrido y en ese futuro incierto… Qué bueno, realmente nuestro futuro siempre es incierto, pero el de Everett en aquel momento era aún más incierto si cabía. Le miré unos segundos mientras parecía sopesar que iba a tomar él. Realmente tenía un halo de misterio que le rodeaba y posiblemente ese fue otros de los motivos que hicieran que la gente se interesara tanto en él, que lo encontraran curioso.

Canadá. Vaya era un sitio curioso, aunque muchísimo más curioso fue que acabase en Storybrooke y que enfatizase en cierto modo que había pasado por otras ciudades canadienses, como si no fuese obvio. – Obvio. – Sonreí ligeramente. - ¿Y qué tal es Canadá? Muy diferente a esto supongo, quitando ya de entrada el tema del anonimato. Asentí volviendo a meter las monedas en el bolsillo de donde las había saco. – Lo entiendo. Perdona si te molestó… y gracias. Por lo que has dicho hace un rato… deduzco que te gustan los turnos nocturnos. Más tranquilidad y menos gente que pueda venir y meterse en tu vida, ¿no? – Esa era una de las ventajas de las noches, aunque luego había veces que tenían tan poco trabajo que llegué a pensar que podía ser… - ¿No te aburres a veces? Quiero decir…, de noche siempre hay menos trabajo.
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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Liam D. Seery el Mar Ene 15, 2013 10:23 am

Mostré una sonrisa irónica ante su inocente idea de que nadie había acudido a mi habitación en el hostal a marearme la cabeza con preguntas incesantes. En realidad, sí que lo habían hecho. Recordé a una jovencita de cabellos negros y ojos azules, sí, Gretel, aunque en este mundo se hacía llamar de otra manera... Noé... No, Noah. Eso. Al parecer era una estudiante de periodismo o estaba de prácticas, y yo había llamado su atención. En un principio pensé que se cansaría de mí si simplemente la esquivaba, hacía como que no existía, pero la muchacha era persistente, como seguramente lo habría sido en el pasado. No quería portarme mal con ella, pero tenía un don especial para enervarme. Aunque, suerte para mí, desde hacía unas semanas que había desistido ya, al fin. Por otro lado me apenaba, ya que era su hermano (verdadero, biológico) el que se encontraba en coma y aunque en este mundo no lo fueran, confiaba en el lazo que les unía a ambos.

Entonces, Mulán-Sydney me comentó que trataba a Paula... Mis sospechas fueron confirmadas: la Reina intentaba sacarle esas ideas a Paula, como fuera. ¿Acaso tenía miedo de lo que pudiera pensar una niña pequeña? Me sorprendía... Había escuchado tanto del Hada Azul como de Pepito lo poderosa que siempre se había creído, y yo lo había podido comprobar en mis propiar carnes. Después de todo, yo pensaba que era la única que seguía teniendo poder, aparte de Gold, claro. ¿Qué amenaza podía suponerle su propia hija? Sonreí en mis adentros, al fin un rayo de luz, de esperanza entre toda la movida en la que me veía metido.

-Tranquila, tranquila, no estoy interesado en los asuntos que trates con tus pacientes. Recuerda que yo también ando metido en el mundo de la salud y sé cómo se maneja la cosa -me intenté defender de esa manera para después acabar en una media discusión sobre quién tenía que invitar a quién. Mis palabras habían sido sinceras y yo verdaderamente pensaba así. Resoplé, relajándome al fin cuando había entendido mi postura, realmente necesitaba que lo hiciera. Era un cabezota, un mal hábito que nadie me había podido quitar con el paso del tiempo-. ¿Canadá? Bastante diferente, sí, sobre todo en la forma de pensar... Somos más confiados, algunos dicen que nos parecemos más a los europeos -bien, había empleado el plural, mi coartada iba mejor que nunca- además de que allí el tiempo es mucho más frío. Es un lugar interesante para visitar a mi ver... -saqué entonces yo la cartera y tras meter un par de monedas, pulsé los botones correspondientes y dejé que nuestro pequeño snack cayera. Cogí el mío y el de Mulán y se lo tendí con una sonrisa, a la vez que me dirigía a uno de los bancos que habían en el pasillos-. No, tranquila, espero no haberte asustado con mi mal carácter, pero ese tipo de cosas nunca me ha hecho mucha gracia... -saqué la chocolatina de su envoltorio y le di un mordisco. ¿A mí? ¿Gustarme los turnos nocturnos? Quién lo iba a decir-. Cuando me anunciaron del horario, si te soy sincero, no me hizo la menor gracia... Pero poco a poco te vas amoldando a las nuevas horas y sobre todo le he acabado cogiendo el gustillo por los niños. Normalmente los suelen dejar solos en la planta de pediatría y al haber poco personal, pocos pasan para vigilarlos, así que yo me encargo de pasar tiempo con ellos si no pueden dormir. Tienen muca imaginación y la verdad, sus conversaciones me resultan muchísimo más interesantes que la de algunos adultos... Hay veces que me aburro, pero -me encogí de hombros automáticamente- poco puedo hacer más.

Sí, aquellos niños me hacían recordar cómo había sido mi pasado. Había veces, antes de llegar a Storybrooke, que había olvidado pequeños hechos, pero gracias a ellos... Lo iba recordando todo, mis más preciados recuerdos.

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Re: I'm Gonna Rise Up

Mensaje por Sydney J. Watson el Jue Feb 21, 2013 10:58 am

Mis ojos marrones se desviaron inconscientemente hasta las manos del joven enfermero que sacaba la cartera y tras meter las monedas correspondientes en la máquina tecleo los botones que tocaba para conseguir su snack. Yo tomé el vaso que me tendía poco después con una pequeña sonrisa plasmada en el rostro. – Gracias – Murmuré. Mi cabeza seguía siendo un hervidero de problemas, sentimientos y pensamientos confusos. Realmente no la tenía en lo absoluto aclarada, no al menos como la había tenido prácticamente el noventa por ciento de mi vida. Me quedé unos pocos segundos parada en medio del pasillo antes de decidirme a seguirle y sentarme junto a él en uno de aquellos bancos que había, de esos que solían ser horriblemente incómodos.

- No te preocupes. Todos tenemos mal carácter de vez en cuando. – Mi expresión era seria pero se podía notar que estaba diciendo aquello a bien, simplemente me costaba demasiado dibujar una sonrisa, mi situación no era ni de lejos la mejor del mundo en esos momentos. Sonreír no estaba entre aquellas cosas que ahora quisiera hacer. ¿Qué no le hizo la menor gracia de entrada? ¿A quién le hacía gracia de buenas a primeras tener un horario nocturno que trastocaba por completo tu horario de sueño? A nadie, o a aquellas personas que tuvieran un alma más bien nocturna, a los demás desde luego que no nos gustaba en absoluto. De ser yo la que hubiese estado en su lugar lo hubiera evitado todas las veces posibles.

- Sí, supongo que por los niños valdrá bastante la pena. – Esta vez sí que sonreí casi sin esfuerzo, posiblemente porque estábamos hablando de lo más inocente que había sobre la faz de la tierra. Algo tan inocente que daba pena cuando se veían corrompidos por la sociedad en la que vivíamos. – Por cómo hablas de ellos…, parece que te gustan muchos los niños, ¿no? Seguro que te sabes los cuentos tan bien como Paula. – Aunque estaba completamente segura de que un adulto como él no creería aquello de que los habitantes de Storybrooke éramos personajes de aquellos cuentos que habían inspirado a generaciones. – Es una pena que luego acaben siendo corrompidos y pierdan esa inocencia. – Dije exteriorizando en voz alta los pensamientos que antes habían pasado por mi cabeza cuando él mencionó a los pequeños. – ¿Por qué no te especializaste en enfermería pediátrica? – Le pregunté entonces. Sabía que Faraday a pesar de trabajar en cualquier planta, estaba especializada en aquella rama de la enfermería y me extrañaba que alguien que parecía tener unos lazos tan fuertes con los más pequeños no lo hubiese hecho. – No sé…, se nota que se te dan bien los niños. – Y yo me acababa de dar cuenta de que a pesar de todo podía seguir psicoanalizando a la gente con bastante facilidad.

Y ese pensamiento efímero por algún motivo me llenó de esperanza. Una esperanza que me hizo sonreír justo antes de llevarme el vaso de plástico a los labios para darle un pequeño sorbo al café que me había dado antes Liam.
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